Carta XV
Hace unos días compartí con Abiel y
Herber, estuvimos caminando por el paseo de la 6ta. Av. en la zona 1, de la Ciudad
de Guatemala, posteriormente fuimos al bar del hotel “Panamerican”, en aquel
momento, incluimos una amplia charla sobre el amor y su necesidad; Entre otras
cosas, como ahora tengo tiempo, porque no me he detenido en la redacción de la
presente, narraré un poco.
“Algunos hacen cosas por amor; Otros simplemente
hacen las cosas en nombre del amor, es distinto”. Así lo dije, pues hay quienes
—‘bien’
o ‘mal’— hacen el amor a la vida y otros realizan actos por dinero,
por interés o por afán, justificación precisa para engalanar al ‘amor’. Lo anterior fue la respuesta que di cuando
Herber decía que el amor de pareja es una necesidad y Abiel manifestaba, que la
necesidad no es vital, ya que esa clase de amor es un acto volitivo.
Me pareció natural
aquella charla y eso que nos vemos cada dos o tres
meses. Conmemorar esos momentos es grato y sanador. Aunque nunca terminamos los temas que empezamos, de alguna forma, al cabo de cierto tiempo, siempre continuamos
lo que dejamos pendiente. Mi asombro en esas pláticas, es una grata sorpresa. Los días en
general tienen esa característica, poco descubierta. El asombro no está en el
objetivo, sino en el camino.
Querida Ambrosía, profusas veces estos
escritos desconocen prólogo alguno, pero cada una de ellas encuentran imágenes horizontales
de mis vivencias en el mes. Te digo, estos días los observé sin cuestas ni
bajadas pronunciadas. Es más, no vacilé, toda perspectiva contaba con lados equilibrados,
quiero decir, nada me impidió reconocer el tiempo recorrido.
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Busco algo más
sencillo/ el amor
por siempre.
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Seguro estoy, reitero, las charlas que
menciono continuaran, las conversaciones de grandes sueños, se extenderán.
La nueva relación de trabajo que tengo con mi hermano, se fortalecerá. La indiferencia que Herber da ha
conocer, tras utilizar su discurso de "izquierda" lo volverá a delatar y yo seguiré siendo la prueba y error de las hipótesis que Abiel elabora, luego de incluir dos o tres niveles de
su integra solemnidad —sonrió.
Tal cual observé en el "Panamarican", perderse en
el pasado es fácil. Ambicionarse por el futuro es común. Estancarse con el
presente es cruel y en realidad es lo que menos hace daño, por estar a nuestro alcance cada día. Destaqué lo expuesto, por una de
las conclusiones del amor que el solemne Abiel Sternat concluye “Lo que vendrá no se trata de una revelación al estilo “apocalíptica” ni
de una predicción”. Es simplemente y aquí 'dilucido' también el discurso de Herber, es que el ser
humano hace todo por necesidad —mata, roba, triunfa, conquista
tierras, sueña, vive, etc—, pues con los años, —‘bien’ o ‘mal’—, utiliza al amor
como nombre y/o estandarte, lo cual es distinto, a hacer las cosas por amor.
Posdata,
Algunas ventajas y desventanjas tiene el amor, una favorable es la poesía.
Alejso