Carta XXIII
«En algún
momento he coincidido con todos»
De cierta
manera, en algún momento he coincidido con todos. Cuando menos, es lo que
pienso al leer “Esa persona podría ser yo” de Whitman. Él muestra su empatía
con los menos afortunados. La poesía escrita por él, reflejó su perspectiva de
la rural y siempre productiva New York de 1,841’. Desde entonces, esa ciudad ya
era el centro económico mundial e interés de todos. Así lo enfatizaba. Por
supuesto, en todo momento habló del sistema, la naturaleza y urbanidad, que
rodeaba a los estadunidenses, siendo un poco más específicos y poéticos.
Aclaro,
también yo —no sé cuantos más—, difiero con la historia oficial, pues ésta,
como ente despersonificado justifica hasta los pensamientos más sencillos y los
vuelve heroicos, sensacionales y profundos. Continúo la redacción de esta carta
a Ambrosía y luego observaré si lo que describo, coincide con alguien, con
ninguno o conmigo. Como bien dice Abiel Sternat, a nadie debe importarle el
final, sino el proceso, como también solía argumentar Octavio Paz, cuando
describía sus ensayos.
Aquí otra
muestra, quizá sea extremo, pero aun no concluyo, aunque conscientemente,
espero no hacerlo; El escritor Arturo Pérez Reverte, hace dos semanas compartió
en su sitio web, su columna que trataba de “Corbatas de toda la vida”. Decía
preferir las corbatas delgadas, de las gruesas. Lo leí por costumbre, también
observé los centenares de comentarios a favor. Me pregunté qué tan interesante
podría ser eso para el mundo, pero solo fui yo quien pensó en eso, porque para
todos él sigue siendo de Alfaguara, lo cual lo hace importante y masivo.
Continuando
con los poetas y todas esas figuras metafóricas y que muchas veces las glorias
argumentan, Neruda hace unas décadas versó “Estoy cansado de ser hombre”. Me
pregunto, si yo dijera eso en la actualidad, seguramente sería señalado de homosexual. Hago esta aseveración porque a la
mínima equivocación, mi error será siempre evidenciado. No, aún no he
sido acusado, ni estoy siendo indirecto, solo me permito esta redacción, de
cierta manera, porque en algún momento he coincidido con todos, como dije al
inicio.
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Soy otra justificación, sin historia por delante; pero
ahora vivo en
otro lugar, aquí.
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Sucede que
vivimos en un mundo de mal cogidos; Todo el mundo es muy sucio y hermoso en
París; Lo económico determina; Naturalmente no somos una amistad, pero si algo
más que eso; Existe arte para no morir de la verdad; Y continuaría, porque las
frases anteriores no son mías, pero si lo fuera, sería No Reverte, si irreverente.
Sería no Subiela, si asqueroso. Quizá yo sería muchas cosas más, pero nadie lo
entendería y posiblemente sea lo mejor.
Después de
todo, todo tiene lógica, los abogados siguen haciendo piruetas con sus
propias leyes; Las amas de casa siguen reclamando que es injusto tanto oficio
en sus casas; Los escritores hablan de sí mismos y creen que los demás son
iguales de “profundos”, etc.... Todo tiene lógica, incluso para mí, que siempre camino a las 6 de la tarde con una franela en la mochila por si hace
frío, y que antes le aviso a Krauske que no demoro en venir, que voy
dónde Sternat, porque lo planeado tarda, pero debe estar ahí…
Alejso