El tropiezo del destino acaricia adyacente
e insensato de larga travesía, humedeciendo el
camino del mundo que vuelve nunca más,
rodeando cada lágrima con promesas vendidas.
La ignominia segundera son sus páparos en
converso esotérico; Perpetuos a sus ojos
repentinos, difusos al arrabal, causal del ocaso
en la aurora distante con habitual seducción.
Preconcebida al yermo, su dorso es de tallo
delgado, de exactitud con trazos al collado,
ondulada, oportuna que cae a sus caderas,
Contigua y centrífuga, emerge de pétalos,
perfumes, y azahar del amanecer nacido.
Una palabra entendida no sabe más que volar
de su silencio al mío y dejarme enternecer
de la ausencia libertaria que aun no alcanza
el cielo, ni el opio de sentirme suyo...Alejso Martino “ Es difícil describirte, porque tus párpados me ciegan cuando me cubren de tus ojos…”


