Estoy preparado
para que sientas mis palabras
por encima de mi mala letra
que viajan al verme descubierto
en el fondo, reiterativo del mundo.
El destino es un abanico de noche
un plan transparente que te acerca
y me dice ser infinitamente entre el viento
para que me atrapes
podamos volar
pero no me sueltes.
Amor, tu noche y mi tarde
serán una al mismo tiempo
toda claridad es beberte en mi boca
no habrá pasado que me ate.
Si diminutos velos de avatares
de lo que fui en tu ausencia
de lo que fuiste y no está en mi cerebro.
Amor, seremos una ola sagaz
del mar diurno al reventar en la costa
y de la primavera en mutuo acuerdo
al unirse como eventos:
Tus ojos, tus labios bordeando mi rostro.
Este amor es ciego.
Me entero por efecto
hay algo de ti en mi boca
y humedad en tu sexo.
porque llueves y te siento.
Hay imágenes en nosotros de lejos
ríos desbordantes en mis manos.
Geografías frente a mis palabras
ocultas al mundo
para presentarte con tu voz
tu rostro y tu cuerpo silencioso.
Para ello,
estoy preparado
con mis brazos al viento.
García Márquez
Los seres humanos no nacen para siempre el día
en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga
a parirse a sí mismos una y otra vez.

