Cotidiano de un tipo llamado Ignacio
XI
Es una lástima que existan
limitaciones, sobre todo porque en estos tiempos hay liquidación de sueños por doquier. En una época
practiqué todos los deportes, con relativo éxito. Es más, llené de medallas la
casa de mis padres. Pero luego vinieron las responsabilidades y sin querer me
desligué de casi todo, competitivamente hablando. Así vino otra etapa y por las noches me dediqué al
arte e inventé una nueva forma de cantar con la nariz, porque sonaba bien, pero
pronto salí de mi habitación y supe que no avanzaría más porque el único que
sonaba fenomenal era Eros Ramazotti.
Así fui dejando de hacer cosas, de
priorizar otras e incluso por tantos altibajos en la vida, algunas veces me
frustré y de inmediato consulté al psicólogo y fue genial mientras duró, ya que
en una sola sesión se convirtió en mi amigo, pero al cabo de la hora,
finalizara la terapia, dijo que pasara con su asistente porque ella me cobraría
la consulta ¡Me dijo eso después de guiarme por el bien y aconsejarme! Obvio
sabía que debía pagar, pero pensé que era mi amigo —sonrío.
Cosas pequeñas determinan, sobre todo
cuando uno le toma mucho sentimiento a la vida o cuando uno es fanático del
cine independiente ¡Joerrrrr! esa es la expresión, a lo español. En esa clase
de films realmente evidencian las locuras de nosotros los humanos y además
saben representarlas y nos exponen —sonrío.
Más de alguna vez he protagonizado esos laberintos emocionales.
Últimamente he decidido intensificar esfuerzos y por fin dedicarme a lo que tanto quiero… pero esta vez
me adelanté… hace meses tengo un negocio que está produciendo y espero alcanzar
la meta de los 18 meses, porque ya no quiero fracasar ni frustrarme. Después sale
caro pagar psicólogos. Como decía, es una lástima que existan limitaciones, sobre
todo porque tengo una liquidación de sueños haciendo fila y me falta tiempo, pero ellos son tan buenos que
esperan solo por mí.
Alejso

