lunes, 15 de julio de 2013

Cosas pequeñas determinan


Cotidiano de un tipo llamado Ignacio

XI

Es una lástima que existan limitaciones, sobre todo porque en estos tiempos hay liquidación de sueños por doquier. En una época practiqué todos los deportes, con relativo éxito. Es más, llené de medallas la casa de mis padres. Pero luego vinieron las responsabilidades y sin querer me desligué de casi todo, competitivamente hablando. Así vino otra etapa y por las noches me dediqué al arte e inventé una nueva forma de cantar con la nariz, porque sonaba bien, pero pronto salí de mi habitación y supe que no avanzaría más porque el único que sonaba fenomenal era Eros Ramazotti.

Así fui dejando de hacer cosas, de priorizar otras e incluso por tantos altibajos en la vida, algunas veces me frustré y de inmediato consulté al psicólogo y fue genial mientras duró, ya que en una sola sesión se convirtió en mi amigo, pero al cabo de la hora, finalizara la terapia, dijo que pasara con su asistente porque ella me cobraría la consulta ¡Me dijo eso después de guiarme por el bien y aconsejarme! Obvio sabía que debía pagar, pero pensé que era mi amigo —sonrío.

Cosas pequeñas determinan, sobre todo cuando uno le toma mucho sentimiento a la vida o cuando uno es fanático del cine independiente ¡Joerrrrr! esa es la expresión, a lo español. En esa clase de films realmente evidencian las locuras de nosotros los humanos y además saben representarlas y nos exponen —sonrío. Más de alguna vez he protagonizado esos laberintos emocionales.

Últimamente he decidido intensificar esfuerzos y por fin dedicarme a lo que tanto quiero… pero esta vez me adelanté… hace meses tengo un negocio que está produciendo y espero alcanzar la meta de los 18 meses, porque ya no quiero fracasar ni frustrarme. Después sale caro pagar psicólogos. Como decía, es una lástima que existan limitaciones, sobre todo porque tengo una liquidación de sueños haciendo fila y me falta tiempo, pero ellos son tan buenos que esperan solo por mí.

Alejso

viernes, 12 de julio de 2013

Deseo de Amor


Ni una palabra más

I

De lunes a domingo, cada día lo dedican, quieran o no, al trabajo. Durante mucho tiempo sus vidas han rayado la rutina. Son pareja y se dicen todo lo que tienen que decirse, ni una palabra más. Ambos lo han confesado, una y otra vez, el deseo es el amor. y esperan seguir así. Como si lo hubieran acordado, regresan al mismo sitio, a la misma habitación donde charlan y se acarician con y sin intención todas las noches. 

Han aprendido a lidiar con el estrés. En ocasiones se turnan para animarse entre sí. Él sabe que tiene suerte de tenerla. Hacen de todo con la vida, a veces tienen éxito y a veces todo lo contrario, últimamente más lo segundo. Pero su deseo de amor, juntos y por separado, sigue intacto, tanto que hoy antes de salir del trabajo, se whatsaapearon e hicieron planes para esta noche en su segundo aniversario, aun sabiendo que tuvieron un día agotador y mañana será otro día no menos normal.

Alejso

lunes, 24 de junio de 2013

Catástrofe civil


Lejos de cualquier estereotipo de ciudadano, en sociedad conservó manías que lo hacían parecer un vecino modelo. Siempre asistió a los estadios con la intención de ver a su selección nacional de futbol, incluso sino podía, los miraba por televisión. Nunca se mostró indispuesto a dar asiento en el bus a una mujer en estado en gestación. Constantemente escuchaba noticias nacionales e internacionales. Con sus conocidos opinaba sobre coyuntura y a veces por no despreciar los temas, también solía comentar de farándula.

Siempre votó nulo, toda su vida se confesó con el párroco. Le pareció absurdo no hacer las mismas cosas que sus seres cercanos. Consideraba de mal gusto obviar la injusticia, pues también sus amigos pensaban similar. Cuando bebía con ellos, coincidía que a cada uno le disgustaba el alza a los impuestos, pero nadie hacia nada a pesar de la descarada corrupción. También les disgustaba la decadente técnica de los jugadores al no completar los pases y que estos jamás se convirtieran en gol.

A pesar de los pesares y de mimetizarse en sociedad, nunca participó en marchas públicas, ni apostó por su equipo de futbol local, siempre pensó que los demás eran mejor que él, los suyos o sus conocidos. Tampoco se creyó inferior a nadie, sabía que todos manejaban prejuicios, orgullos y lamentos. Casi todo cambió desde que le disgustó dar lugar a las mujeres en estado de gestación en el servicio de transporte, porque jamás una mujer se dignaba dar ese lugar, conociendo ese estado.

Lejos de golpearse el pecho por ser hijo del pueblo, se limitó a observar mientras le tocaba trabajar, estudiar y llevar la comida a su hogar. Fue hijo, esposo, padre y amigo espectacular, conoció la lealtad y la fidelidad, sabía definirla a plenitud, aunque no la practicó a cabalidad, no se mostraba culpable por ello, pues así suelen ser todos, hasta que tienen a quien culpar y juzgar.

Trabajó como nadie, como todos suelen hacerlo, con mucha visión, sabiendo que sin capital en este sistema es como un juego de azar. Supo que jamás lograría nada, pero su afición por el futuro, lo llevó a sobre vivir  la situación. Pasado el tiempo y con la cabeza llena de pensamientos, se accidentó en el auto en pleno centro histórico, en el área peatonal . En el lugar quedaron 50 heridos, 18 muertos y la fachada de la iglesia destruida. Los titulares evidenciaron lo que los videos y fotografías decían por si solas. Se argumentó que lo sucedido fue una catástrofe civil y el culpable era solo una persona, quien fue apresado y pronto sería oficialmente juzgado...

#NeverMore

Alejso