La etapa que viví y reitero, es lo mejor que se ha ido y me ha quedado hace un segundo, es más, tomé la decisión y me alejé un momento de todo, inclusive, descubrí que había olvidado recordar ver las montañas y lo azul que se torna el cielo cuando la perspectiva lo enmarca. Lo supe, porque observé en ese lapsus, el rostro de Daria, su espontaneidad, sus sensaciones a flor de piel y me enternecí.
No sé si te mencioné, Ambrosía, ayer, o sea un tiempo atrás, un día parecido a este, estaba por partir, después de haberlo dejado todo, sabía que iba, pero no sabía a dónde. Siempre y no sé por qué (perdona la inseguridad) a Daria la ataco de ilusiones que no salen de mi boca e inmediatamente me quedo calmo. A veces creo que lo que siento por ella, de manera indefinida y sin tiempo, es absurdo y real.
Considerando ese lapsus de tiempo que aludí al inicio de esta carta, también recordé a Herber Morales, mi amigo, es un tipo fuerte ante los demás y débil consigo mismo. Cuando él demuestra su estabilidad emocional, los demás se alejan, suele ser directo, quizá pedante. Ante ello, todos silencian, lo creen arrogante, menos yo. Invariablemente nunca abandonamos el diálogo, pero por alguna razón, siempre paramos discutiendo. Ahora llevamos tres meses de no dirigirnos la palabra.
Quedan seis días para que Herber vuelva de St. Moritz y ninguno de los amigos que tenemos ha demostrado interés por ir a buscarlo. A pesar de las palabras fuertes que la última vez nos dijimos, no conozco otro tipo como él y Sternat, con quien pasar horas dilucidando de política, adulterio, del sistema, etc.….Por eso y más, lo llamé y le dije que lo esperaba en la terminal aérea con mucha felicidad y entre manos dos octavos de quezaltecas (licor excitado de Jamaica).
También recuerdo, además de describir aquel día en esta carta, que hoy vi lo azul intenso que se torna el cielo cuando la perspectiva enmarca lo que más quiero ¡Ay las vivencias! Todo es mejor cuando se reitera y uno compara los momentos. De asombro me he quedado, de amor lleno este presente, de sensaciones camino por las calles en Trefligan, porque Daria va con sus manos en mi bolsillo y porque nada he cambiado.
En mi boca llevo el contenido y el registro de los días que me acompañó, aunque sé, Daria siempre viene conmigo. Como te decía, Ambrosía, en mi todo se reitera, a veces la llamo con distintos nombres y por eso he deliberado en un lugar donde gobierna el asombro y nadie desespera. Por eso suelo verla, improviso de imágenes y me sorprendió, porque el amor que buscaba yo lo encuentro cuando se reitera y no necesito decírselo a nadie.
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Soy el mismo de antes, con los mismos colores. Aguardo, pero no con afán, ya no espero, sólo intento. |
Hoy el nombre que lleva mi ambrosía, no lo comparto, como otras veces, esta vez seré egoísta, como la mayoría, además será así para ser consecuente con el entorno. Sé que viene bien justificarse un poco, ya todo se fue, hoy sólo andan conmigo las vivencias y este cielo maravilloso que me recuerda lo poco o mucho que he vivido. No sé porque, pero anoche recordé playa Asia en Perú y lo feliz que fui de recordar un día parecido a este. Como decía, todo se reitera, por eso me lleno de asombro y a veces camino a Trefligan, la Calle Santander, Isla negra o la novena calle en la colonia Landívar. Reitero, ir o venir es sólo una opción, más nada.
Alejso