Carta XVI
San Miguel Petapa Gt.
Cuando camino por las calles de mi
ciudad, casi nunca veo las construcciones altas, los árboles frondosos o los
detalles de las calles, de las personas o de los perros vagando en las
esquinas. Sé que desconozco muchas cosas, porque cuando regreso a casa, ya es
de noche, las luces están apagadas, los borrachos se acuestan al frente de las
farmacias y duermen. Lo mucho o poco que se de mis vecinos, los leo de los
amigos adolescentes de mi hermano, esporádicamente en sus redes sociales. Sé
que hay muchos católicos, pues veo y escucho las bombas de pirotecnia cuando
celebran a sus Santos.
Vivo en un lugar, donde en apariencia la
mayoría solo viene a dormir y donde casi todos tenemos la misma rutina y salimos dos horas antes a cada actividad, porque siempre hay transito. Cuando estoy
en casa, salgo a la tienda o como todos al trabajo de madrugada y muchos jóvenes
a las escuelas o las universidades.
Por mucho tiempo vi a “San Miguel
Petapa” como mi hogar de paso, a pesar de vivir aquí por 14 años, casi la mitad
de mi vida. Tampoco he sabido donde más he querido vivir. Solo sé que me gustan
ciertos lugares de Guatemala y no era la ciudad donde vivo. Me gusta “La Antigua
Guatemala”, Xela, San Lucas Tolimán, Xejuyú, Las ruinas en Peten, Coban, Panajachel o Amatitlan. Es decir, todos esos
lugares, que a cualquier turista le recomendarían en este país
Respecto a lo anterior, hace poco
conversaba con mi hermano de 14 años, cuando íbamos a jugar Basquetbol, caminábamos a la cancha de la colonia donde resido y le pregunté si le gustaba San Miguel Petapa
y me dijo que sí. Un poco admirado le volví a preguntar por qué y me respondió que
aquí viven todos sus amigos… tras escucharlo, quedé silencioso.
Un poco admirado de la respuesta
anterior de mi hermano, aprendí, al igual que él a hacer más amigos aquí, a
saludar a los vecinos, a comprar frutas en el mercado los fines de semana y a
hacer un tanto más curioso, por ejemplo observar la Iglesia y su arquitectura, o
el parque donde se reúnen los adultos mayores y adolescentes, los carritos “Tuc Tuc”, los
buses de parrilla, los comerciantes de los alrededores y el equipo de futbol.
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Por el día jugaba, en la noche
contaba estrellas y soñaba
como sería de adulto; Cuando lo fue, nada cambio,
tan solo halló su horizonte
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Tras ver todo lo que hay en San Miguel Petapa, me
parece hermoso vivir aqui, aunque también hay violencia,
pero en que sitio de Guatemala no la hay. Además, San Miguel Petapa colinda con
el lago de Amatitlan y constantemente voy a remar, a correr, incluso descubrí un
nuevo paseo y cuando vienen amistades o familiares a visitarme, tengo a donde
llevarlos. Otra cosa bella, es el campo de la Aserra, ahí vuelo en parapente, allí
una metáfora me dice que hable de amor y de la invaluable libertad de mi Ambrosía
Ignota.
Posdata,
Me
pareció justo enterarlos de lo anterior, para que sepan donde vivo y
para quien se identificó conmigo, empiece a descubrir las bellezas de donde residen.
Atentamente,
Alejso