domingo, 27 de septiembre de 2015

Café Batir



Cuando llegue el recuerdo
y ya no te eche de menos,
haz de lado la ironía de la vida
y vuelve a las calles empedradas,
hasta el Café Batir, frente a la ceiba y a catedral.
     Aquella ciudad es patrimonio de la humanidad
y nunca cambia, además es característica,
la habitan extranjeros como éramos los dos.
     Allá dejaré mi número y me podrás encontrar.
Le contaré a Abiel Sternat
-el amigo que trabaja ahí-
que te fuiste
que me fui
que debió ser así.
     Él nos recordará,
pues hoy, como diseño en la pared,
dejé la primera frase dedicada a ti, 
en la re-inauguración de su Café Batir.











© Alejso