… cada minuto, segundo, semanas y décadas dividen a la memoria y al tiempo por cada espacio no utilizado en este momento. Periódicamente esos lapsus, suceden y descubren mi rostro de mis manos juntas y observo tonos, matices y formas en las estaciones cuando se vuelven instantes, fotografías y anécdotas para confesar.
Ni los años, ni dos o cinco unidades de tiempo unirán la línea existente de los significados reunidos, quiero decir, comparables a lo que deja el sentimiento. Algunos estados de consciencia, parecidos a los anteriores estimulan abandonar lo que se dejó atrás. —El recuerdo no es añoranza, es sólo memoria, sí se le entiende.
Como decía en las tres primeras líneas, cada matiz y tono que protege el tiempo y sus diversas fracciones, caracterizan a los colores, porque aunque la imagen sea similar, la memoria se reitera. De tal manera, profanamos el sentimiento; Puede que este momento sólo lo haya entendido y por eso ni valga la pena fabricar un instante para meditar.
Esos instantes que utilizamos para reflexionar, no sé si entran en la memoria. Quiero decir, quien sabe si son dignos de fotografías o si se pueden fotografiar. Parece que esos momentos que la memoria divide para analizar no son recuerdos, aunque si bien es cierto ocupan gran parte de nuestra existencia.
Reitero, ni los años ni las unidades que fraccionan al sentimiento en un auto-análisis a consciencia ocupan lo que algún día parecido a este recordaremos como reflexión, pero tampoco ese momento es o será tomado para comprenderse, ni tampoco ocupará un espacio de minutos u horas como para categorizar una vivencia.
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Si algún día encuentras este día, que sea para hacerte feliz o para recordar que siempre aprenderás |
Respecto a lo anterior, casi siempre recuerdo a mis ambrosías como un bello estado de mi memoria. Sin embargo, jamás recuerdo que antes de conocerlas reflexionaba o "añoraba" que alguna de ellas apareciera. Insisto, no es importante que ellas estuviesen en mi vida (sí lo es), me refiero al por qué jamás tomo como parte de mis recuerdos estar sin ellas.
… cada minuto, segundo, semanas y décadas dividen a la memoria y al tiempo por cada espacio no utilizado en este momento. Recuerdo, el día que mi padre me cargaba en sus hombros... y la vez que desvié mi destino y preferí una aventura que la seriedad. Recuerdo esos dos hechos (como ejemplos) con espacio y tiempo, pero no así a los años y segundos que he pasado reflexionando de ello.
Me sobran palabras y argumentos, además de pocos espacios para
los recuerdos, porque algunos se reiteran.
los recuerdos, porque algunos se reiteran.
Alejso