sábado, 18 de mayo de 2013

Uno no espera que una taza se quiebre



Uno no espera que una taza se quiebre frente a uno; uno no espera que el celular se conteste solo; uno no espera encontrarse a un fantasma a las tres de la tarde; uno no espera saber el final de la vida, aunque no se deje de fumar y se ponga borracho toda la semana, mientras nadie esté viendo o intuya; uno no espera en la espera, uno encuentra indicios, eso si, casi nunca se hallan cuando se buscan. No, no otra vez esta rutina, ya no es necesario salir huyendo.

Está claro, uno no espera que una taza se quiebre frente a uno, menos si el café es con una persona especial o en una reunión importante, nadie espera eso; uno no espera encontrarse en el celular la verdad oculta. No, las mentiras no se confiesan ni al confidente y eso que algunas se delatan sin uno consentirlo, aunque después sea uno tildado de inoportuno.

Uno no espera que una tasa se quiebre frente a uno porque no es su naturaleza; uno no espera que apunto de llegar al climax la otra persona recuerde algún problema económico, pero sucede. Uno, sin duda preferiría que una taza se quiebre, a que se quiebre un momento o una persona de repente.

Uno no espera encontrarse un fantasma a las tres de la tarde. Pero de a poco suceden cosas sin que uno lo espere, eso se reitera sin pensarlo. Sucede que jamás se olvida, siempre se está recordando un amor, una proyecto frustrado, una necesidad repremida, un deseo intenso. Esos fantasmas se aparecen en plena tarde… y quién los espanta!

Uno no espera que una taza se quiebre frente a uno, ni que la verdad sea difundida por el celular porque su contenido de mentiras era tanto. Uno no espera eso, menos que ese café con una persona importante se esparza por la mesa. No, uno no espera que esas personas con la que tomamos café o nos frecuentan regularmente sean tan emocionales y nos saque la madre de repente. Uno no espera eso, pero el mal carácter, es un azar qué algunos protagonizan irremediablemente.

© Alejso

11 comentarios:

Alondra dijo...

¡Hola amigo! hoy te veo en la cocina, filosofando frente a una taza vacía :) sabes, uno siempre espera... Ya lo decía Flaubert: Es necesario siempre esperar cuando se esta desesperado, y dudar cuando se espera.
Un abrazo cálido

Trizbeth dijo...

Bueno, hay tantas cosas que se esperan y no pasan y otras tantas que pasan y no se esperan.

Resumiendo, pasa lo que debe pasar o en su defecto, lo que hemos inducido a través de nuestros comportamientos, actitudes y sí, también de suerte, buena o mala pero suerte.

Si continúo con su escrito Sr. Alejso, el mal carácter como el buen carácter, son características que pueden llegar a cambiar con esfuerzo y voluntad, hay personas que agobian con el primero y otras que aburren con el segundo, aunque uno bueno siempre será más bonito para el día a día.

Besos y luego sigo con tus entradas, es que no se puede estar en varios sitios a la vez! O sí? jaja hasta prontoooo, te veooooooo!

Ginebra Peñalver dijo...

El que espera, desespera...supongo que es inevitable, pero siempre que podamos, mejor encontrarnos y sorprendernos, pues así es la esencia de la vida, todo se mueve, todo cambia, todo es vulnerable e inesperado...y ya puestos a sorprenderlos, mejor llevarlo con buen que con mal carácter ;-)

Un placer como siempre disfrutarte amigo, yo estoy con mi taza de té, y sí esperaba degustarte maravillosamente, y así ha sido :-)

Muackss!!

JOSH NOJERROT dijo...

No...solo se espera compartir un rato agradable, con ese sabor inconfundible que anima las tertulias, con ese olor imborrable que estimula los sentidos, pero ya sabes que no siempre se cumple lo que uno espera, aunque de vez en cuando se rompen las reglas y sucede, sucede que todo va como la seda...

Ambrosía ignota dijo...

Alondra, Trizbeth Beaaa, Ginebra, Josh. Gracias por sus comentarios, sin ustedes estas letras serían nada.
Hasta pronto,
En breve los visito.

Ambrosía ignota dijo...

Un poco de desahogo:

Estoy demasiado triste, mi perro (también de mi papá, mamá y hnos.) está por morir. Mañana se termina el tratamiento y no ha mejorado. El sábado al atardecer lo pondremos a dormir. Su sueño será eterno. Ay no sé como voy a superar su ausencia, tengo un nudo en la garganta.

Siempre le recuerdo cuando lo sacaba a caminar por las noches. Era tan feliz, como todo perro, olía todo poste, toda planta, todo arbol. Era tan feliz con tan poco.

Mi perro se llama "pequeño" y lo voy a extrañar.

Noches.,,

Trizbeth dijo...

Morir es parte de vivir, así se lo explico yo a los más inocentes, pq no hay despedida feliz, ni muerte q no deje vacío y dolor, si hemos tenido unazo afectivo con ese ser viviente, sea una persona o nuestras mascotas, sobretodo estos últimos al no tener los vicios y sentimentalismos del humano, parecen siempre buenos, no insultan, son leales, no son rencorosos, eso más su alegría los hacen adorables y entrañables :) Creo q si fuésemos más perros fuéramos mejores :) Pequeño ya no sufrirá y seguro que los extrañara :(. Ánimos! Un abrazo!!

Alondra dijo...

"Pequeño" ha sido feliz y os hizo felices, sólo quien tiene perro sabe la ternura que puede despertar en nosotros y ese amor incondicional que ellos nos regalan. Supongo que la decisión es dura, a mis pies está Lúa y no sabes como entiendo tu tristeza... te diré lo que una y otra vez repito a los míos: si un día yo no estoy que no sufra por tenerla un poco más con vosotros, tienen la gran suerte de pasar ese trance en un sueño dulce y acompañado, ¡quédate con lo bueno! su tiempo aquí ya ha terminado.
Un abrazo acogedor y afectuoso

Ambrosía ignota dijo...

Se fue nuestro amigo "pequeño" mi perro hermoso.

Trizbeth dijo...

Lo siento mucho Ale, un abrazo! :(

gralba dijo...

Existe una escondida valentía al compartir con los demás esas pequeñas cosas que la vida nos quita o nos regala. ¡Gracias por hacerlo! Cariños