
Inundada de noche, frenesí de melancolía, reflejo de las perlas. Laboriosa inagotable, remiendas historias de coágulos recuerdos que saturados, ocultaron mis anhelos.
Luna, intacta confidente de lágrimas de mi infancia, de mis letras, de mis besos sinceros y de mi cobardía.
Escondes los secretos de mí adolescencia, de mi alma, de mi vida y de la libertad que a veces provocan las pasiones.
Luna, en tu superficie guardas la eternidad, la esperanza, la conquista; por eso das luz a los mares, a las ilusiones, a las locuras y a la nostalgia en los enamorados.
En las noches soy feliz con poco; acaricias mi rostro, oyes misterios, velas mis sueños, escuchas los ecos que dan luz a mi vida.
¡Oh Luna! mi vida, mi compañera, mi musa e incansable amante. !te calzé mi vida para que la embriagadas! y me señaladas vehemente el ignoto trecho por donde camina mí Ambrosía
… ese enredo, esa esperanza. Luna, aún la espero…